acontecen GRANDES y pequeños EPISODIOS NATURALES, dignos de observar y divulgar a través de imágenes captadas en el entorno de la SIERRA DEL HOSPITAL - - - Rincón Natural de Extremadura, de la provincia de Cáceres y del pueblo de Navatrasierra
miércoles, 14 de marzo de 2012
LIQUENES Y PEÑAS AMARILLAS
Entre
jaras y pedreras destacan algunas
piedras y riscos coloreados con llamativas tonalidades amarillentas que los
hacen muy visibles a distancia. Estos amarillos, son los colores característicos
de un liquen denominado Acarospora hilaris que vive y se reproduce adherido a
las superficies rocosas.
viernes, 2 de marzo de 2012
PATRULLEROS DE LA NATURALEZA
Entre
jaras y pedreras dejan caer sus cagadas los buitres leonados cuando despegan,
desde sus atalayas y posaderos en los altos cortados de los riscos y cancheras,
con sonoro batir de sus enormes alas que pueden llegar a medir extendidas 2,80
metros de punta a punta.
(para vista ampliada, pichar sobre las imágenes)
jueves, 23 de febrero de 2012
LA JARA PRINGOSA O MELOSA (cistus ladanifer)
Las jaras fueron de una incalculable utilidad en la vida cotidiana de estas apartadas zonas serranas, haciéndolas indispensables para determinados usos, ya fuera como combustible, como material de construcción, como alimento para los ganados o como golosina para los humanos.

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LAS PEDRERAS
La inmensidad de las pedreras que se descuelgan desde los altos riscos por las laderas de las sierras, formadas por piedras de cuarcita armoricana, rompen la monotonía y hacen más atractivos los paisajes serranos, impregnando de gran personalidad y dureza a unas serranías tan erosionadas como longevas, geológicamente consideradas las más arcaicas de la península. Esta acusada erosión es la causante de la proliferación de pedreras en ambos costados de cada sierra.

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ENTRE JARAS Y PEDRERAS
Las jaras y las pedreras son los principales componentes de un vasto territorio serrano, cuyos bosques y diversos ambientes sirven de refugio a una numerosa fauna y flora propias del bosque mediterráneo que, mezcladas con otras especies características del bosque atlántico, conviven entre jaras y pedreras para componer uno de los entornos naturales con mayor biodiversidad de Extremadura.

Panorámica de una pedrera en la sierra de Altamira con la sierra del Hospital enfrente y el pueblo de navatrasierra asomando al fondo de la imagen.
Este territorio serrano está formado por un conjunto de sierras paralelas, comenzando en la sierra de Altamira, que se eleva en la comarca de la Jara Cacereña y se prolonga enlazando con los Montes de Toledo, y continúa con la del Hospital del Obispo que, unida a las sierras de las Villuercas por el valle del Ibor, sirve de eje central de todo este amplío territorio de sierras y montes asentados sobre pizarras y rematados en sus cimas por riscos de cuarcitas, componiendo el mejor hábitat para el desarrollo y la expansión de las jaras y las pedreras.
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viernes, 10 de febrero de 2012
QUE NO TE DEN GATO POR LINCE!!
Bien conocido es el dicho aquel que dice: “todo bicho que por el campo corre, salta o vuela, a la cazuela”. Hace pocos días, un paisano, que ha trabajado toda su vida en el campo, me contaba que, de joven, había comido carne de lobo cerval, más conocido con el nombre de lince.
Linces (foto internet)
Linces (foto internet)
martes, 24 de enero de 2012
jueves, 17 de noviembre de 2011
Del Pico La Villuerca a La Nava tras la sierra por el Sendero Apalachense
12 de Nov. de 2011
Siguiendo con la idea de colaborar en la promoción y divulgación del Geoparque de las Villuercas, Ibores y Jara, el pasado día 12 junto a miembros de las Asociaciones Maragatos de Guadalupe y Geovilluercas, hicimos andando la subida al Risco de La Villuerca en compañía de nuestro buen amigo, y mejor profesor, Juan Gil, el cual nos fue ilustrando e introduciendo en ese mundo tan desconocido como es la historia de la tierra a través de los fósiles y de las piedras, al igual que ya lo hiciera por el Valle del Guadarranque esta primavera.
Al final de la tarde y tal como teníamos previsto, Jesús Álvarez hizo la presentación de su libro "La Nava tras la sierra" en la Casa de la Cultura de Guadalupe.
Podeis disfrutar del reportaje completo en el siguiente enlace:
http://www.acrg.es/mediapool/54/548945/data/Subida_Risco_la_Villuerca.pdf
Siguiendo con la idea de colaborar en la promoción y divulgación del Geoparque de las Villuercas, Ibores y Jara, el pasado día 12 junto a miembros de las Asociaciones Maragatos de Guadalupe y Geovilluercas, hicimos andando la subida al Risco de La Villuerca en compañía de nuestro buen amigo, y mejor profesor, Juan Gil, el cual nos fue ilustrando e introduciendo en ese mundo tan desconocido como es la historia de la tierra a través de los fósiles y de las piedras, al igual que ya lo hiciera por el Valle del Guadarranque esta primavera.
Al final de la tarde y tal como teníamos previsto, Jesús Álvarez hizo la presentación de su libro "La Nava tras la sierra" en la Casa de la Cultura de Guadalupe.
Podeis disfrutar del reportaje completo en el siguiente enlace:
http://www.acrg.es/mediapool/54/548945/data/Subida_Risco_la_Villuerca.pdf
martes, 15 de noviembre de 2011
CASTAÑAS Y CASTAÑOS
Cuando pensamos en el otoño es inevitable asociarlo a un árbol y a un fruto muy otoñal: el castaño y sus sabrosas castañas.
En pleno noviembre tenemos ya madura a la castaña. Cae y se resquebraja el pinchudo erizo que, durante meses, protegió a uno de los frutos más alimenticios y con mejor sabor de cuantos nos proporcionan nuestras arboledas. Decenas de especies de bosque llenarán sus estómagos con las ricas castañas.
Fruto también apetecido por la especie humana, es cultivado y cosechado para su consumo. En las poblaciones vecinas de Castañar de Ibor, Navezuelas o Guadalupe los castañares pueblan laderas y montes ofreciendo abundantes cosechas.
Una de las mejores formas de degustarlas es recién asadas a la lumbre en una sartén calvotera, como reza la antigua tradición que reúne a las pandillas de niños y jóvenes junto a la lumbre para saboreas los ricos clavotes, obtenidos después de pelar las castañas asadas.

En uno de los rincones ocultos de nuestras sierras, en la parte más cerrada y profunda de la garganta de La Pedriza, los castaños protagonizan el otoño entremezclados con alisos, fresnos, madroñas y loreras, llenando el bosque con los colores típicos otoñales. Allí sobrevive un conjunto de castaños, renacidos de los troncos de otros más viejos y corpulentos que fueron talados y convertidos en vigas o tablas para soportar los techos y tejados de las antiguas viviendas de Navatrasierra.

Aún se mantiene en píe un enorme tronco de un viejo y centenario castaño, cuyas dimensiones nos hace imaginar que debió ser un árbol descomunal.


Este auténtico monumento natural, seguramente se salvaría de la afilada sierra por no ser aprovechable su robusto tronco ahuecado por el paso del tiempo, y requemado por algún descontrolado incendio que, con toda probabilidad, acabó con su fortaleza. Afortunadamente las raíces de su desgastado tronco han conservado la savia suficiente para dar vida a los retoños crecidos de su cepa, que en la actualidad ya son árboles adultos.

miércoles, 2 de noviembre de 2011
La Sierra cría, …la Sierra pare
Pocas deben ser las piedras de esta Sierra que no hayan sido pisoteadas por las pezuñas de las cabras, considerando que durante más de siglo y medio muchas pastorías se han refugiado y alimentado en la Sierra del Hospital.

La sierra da y la sierra recibe
Cientos de bocas de ganado cabrío han ramoneado las rebollas, madroñas y arbustos de sus laderas; y el mismo número de estómagos han procesado la materia vegetal; y el mismo número de intestinos han expulsado y esparcido miles y millones de cagarrutas, abonando el pedregoso suelo; mientras, las preñadas hembras han gestado sus crías subiendo y bajando por sus empinadas y costosas laderas.

Antaño, un buen puñado de pastorías realizaban la trashumancia veraniega a la sierra buscando la frescura de las gargantas y las verdes hierbas de sus laderas, tras haber agotado los pastos primaverales y los campos de cereales. Hoy en día, solamente un par de ellas mantienen esta ancestral forma de pastoreo, iniciada en el mes de julio y alargada hasta principios de octubre, periodo en que las ubres quedan enjutas mientras crece la preñadura.

Octubre es el mes de la paridera
Un año más, al regresar a los corrales comienza la paridera, comienza a nacer el fruto gestado en la sierra. Los pequeños cabritillos rompen la bolsa maternal asomando sus diminutas pezuñas delanteras y su hocico en busca de la vida, tambaleantes y raudos a tomar esos primeros calostros, necesarios para sobrevivir en los primeros días de su existencia, que quizá un día les encamine a recorrer y respingar por los pedregales de la Sierra que los crío.

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