El alcornoque (quercus suber) es uno de los pocos seres
vivos al que se le puede arrancar la piel sin necesidad de matarlo. El hombre
es capaz de sacar provecho de las especies animales y vegetales de todas las
formas conocidas, y casi siempre, sacrificándolos. Este no es el caso del
alcornoque, robusto árbol que protege su tronco con una corteza muy valiosa
para él, y, ¿cómo no? también para el hombre.
( Pinchar sobre las imágenes para verlas ampliadas)
Está compuesto por células muertas cuyo interior contiene un gas similar al aire, que constituye casi el 90% del corcho, de ahí su levísimo peso y su compresibilidad. Las paredes de esas células, que son como minúsculos compartimentos estancos, están constituidas fundamentalmente por suberina y cerina, substancias que lo hacen bastante ignífugo, muy flexible y prácticamente imputrescible.
Si a estas características añadimos que es impermeable, inodoro, excelente aislante acústico y de vibraciones, y con una elevada resistencia mecánica, resulta un material extraordinario, de propiedades únicas, con útiles y diversas aplicaciones.
La época de extracción más apropiada es el mes de
julio. Precisamente cuando el sol más aprieta se dan las mejores condiciones
para separar la corteza sin dañar el árbol, que sólo sufrirá leves rasguños o
cortes dejados por el hacha en el tronco desnudado que se van cicatrizando mientras va regenerando su
piel protectora. El tronco queda pelado, desprotegido y descolorido, con un
color entre amarillento y anaranjado que, con el tiempo, tornará ocre rojizo
que luego palidecerá hasta obtener el grisáceo colorido de su corteza exterior.
corcho bornizo
El corcho se
extrae por primera vez cuando el tronco tiene un perímetro de 65 cm a una
altura de 1,30 m., y se denominado bornizo. A los 9 años se realiza una segunda
extracción, cuyo corcho se llama segundero, y no es hasta el tercer descorche,
transcurridos otros 9 años, cuando alcanza la calidad suficiente para elaborar
tapones.
corcho de buena calidad

Por entonces, el árbol tiene casi 40 años. Los alcornoques pueden vivir unos 200 años, por lo que pueden dar corcho para tapones unas 15 veces, destino principal del corcho bruto, la industria taponera que supone el 85% del volumen de negocio del sector corchero en España y en el mundo, a pesar de tener otras muchas aplicaciones
corcho segundero
El precio del corcho en bruto se ajusta, compra o
vende por quintales. El quintal, unidad de peso empleada para comerciar con el
corcho, equivalente a 46 kg. En las imágenes se observa la estructura metálica
con capacidad para pesar tres quintales de corcho en cada peso, de donde cuelga
la romana, en cuyo brazo se coloca el pilón o peso en la muesca que marca el
equivalente en kilos a tres quintales.

Los planes de reforestación realizados durante los últimos 17 años Entre Jaras y Pedreras han permitido plantar varios cientos de hectáreas de alcornoques que aseguran la supervivencia del quercus suber en nuestra comarca, y la cosecha de su provechosa piel para generaciones venideras.
Fotografías: Jesús Alvarez
Muy interesante el artículo, sobre un tema que desconocía totalmente. Ese pequeño trozo de corcho que cubre cada botella de vino...ahora sé su origen y lo que más me sorprende el tiempo que tarde el alcornoque en recuperar la corteza.
ResponderEliminarMuy interesante, amigo Jesus. Jose A.
ResponderEliminarSí! muy interesante, me ha venido muy bien para mi trabajo
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